El Matrimonio

Postura Teológica Sobre El Matrimonio

Como Denominación definimos nuestros principios y valores ético-cristianos, nuestra identidad y carácter evangélico dentro de los principios inalterables de las Sagradas Escrituras. Desde esta ética definimos y entendemos la pureza y naturaleza de la sana sexualidad como expresión y complemento de afectos y necesidades humanas. Por lo tanto, afirmamos que como máximos ejemplos y protagonistas del misterio creador de Dios la sana sexualidad es la expresión de la intimidad normal, libre y voluntaria entre un hombre y una mujer. Desde esta ética evangélica afirmamos que el matrimonio, aunque su objeto es el ser humano, este es de un carácter divino el cual fue instituido y ordenado por Dios mismo desde el principio de la creación, según lo encontramos en las historias Bíblicas de Génesis 1: 26-27; y 2:23-24; donde claramente Dios afirma que hombre y mujer son idóneos el uno para con el otro y por ende, pertenecen juntos.

Por esta razón creemos en el santo matrimonio tal y como Dios lo ha instituido, y por ende, afirmamos que Dios designó el matrimonio entre un hombre y una mujer como un elemento fundamental para el buen orden y buen funcionamiento de la sociedad en general. Creemos que asumir una línea de tolerancia permisiva y favorable ante las nuevas tendencias teológicas de afirmar relaciones entre personas del mismo sexo constituye un acto que viola el buen orden y la pureza de vida conyugal legitima entre un hombre y una mujer como fundamento del sano desarrollo social. Como Iglesia tampoco aceptamos ni reconocemos el liderato de individuos quienes están activos y abogan en favor de los estilos de vida homosexual, lesbiana, transexual, bisexual, intersexual, etc.

La Mayordomía

Postura Teologica Sobre La Mayordomia Concepto – Diezmo Del Diezmo

Desde el principio de los tiempos en el Jardín del Edén Dios declaró a Adam y Eva mayordomos de toda su creación.

“Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creo. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1: 27-28

Es sobre este principio Bíblico que como hijos/as de Dios entendemos, definimos y aceptamos nuestra responsabilidad como mayordomos de todas las cosas que Él nos ha confiado y delegado como institución. Como Iglesia creemos que la mayordomía debe ser una de un carácter integral la cual no se limita al factor económico, pero que incluye también el buen manejo del tiempo, talentos, fe, servicio, y bienes, los cuales contribuyen al buen desarrollo y crecimiento de nuestra institución.

En el libro de Génesis leemos que Abraham en agradecimiento a Melquisedec le entrega el diezmo de todos sus bienes y le fue contado por justicia de parte de Dios y recibió bendición abundante. (Génesis 13:2) Fue a través de la acción de diezmar que la Biblia nos dice que Abraham después es bendecido abundantemente. Una acción que Abraham toma por el agradecimiento que el sentía por Melquisedec. Dios luego nos dice en:

Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramare sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

Como una Denominación auto-sostenible creemos y afirmamos que cada congregación miembro de la I.E.D.J.es responsable de contribuir a la misma con el diezmo del diezmo mediante el pacto de amor, misión y compromiso que nos une y el cual ayudara sustentar económicamente nuestra denominación.

La Cristología

La Cristología – Perspectiva Teológica

En Jesucristo se conjuga la deidad y la humanidad. Él es el Hijo del Dios Viviente. Siendo el Hijo de Dios, es de la misma esencia ontológica con su Padre y goza de todas las atribuciones, virtudes, perfecciones, grandeza, poder para crear; y los medios infinitos para relacionarse con carácter eterno y universal con todos los creyentes del Dios verdadero; y además, tiene el conocimiento total, eterna y universal de la realidad de todas las criaturas. (S. Mateo 16:16-18). Jesucristo es Dios, uno con el Padre y con el Espíritu Santo; por consiguiente es una de las tres personas revelada de la deidad; formando una perfecta unidad (S. Juan 14:8-11). Jesucristo, es paradigma para la vida de la comunidad en cuanto a equidad y forma de gobierno con justicia, paz, amor y verdad absoluta. Él es el Señor, el Cristo y Rey del reino sin fin, es gobierno absoluto que determina la suerte de todo ser humano y angelical, demoníaco y satánico. Su autoridad y soberanía para juzgar a vivos y a muertos supera toda institución humana y a la humanidad en general. (S. Mateo 28:18; Hechos 2:36; Romanos 2:16). Él es la cabeza de La Iglesia; es el principal y director absoluto de las operaciones de la iglesia universal, sin linderos sectarios o de denominaciones, y lo es a nivel local para edificarla, guiarla y fortalecerla con su poder, amor y sabiduría infinita a través del devenir del tiempo hasta el fin, y abarca la basta geografía, raza y cultura del mundo. (Hechos 4:11; Colosenses 1:18). Su humanidad fue cien por cientos (100%), pero no permanece en condición humana, sino que en carácter transitorio o temporero tomó forma humana para cumplir con su perfecta obra salvífica y redentora. Él se solidarizó con todo ser humano, al tomar la forma y realidades humanas para ser la primicia de la victoria humana sobre el pecado, la maldad, y desenmascarar las falsas y pretensiones de los poderes humanos y sobrehumanos de ser bienhechores o benefactores del hombre y la mujer en su suplantación de Dios. (Filipenses 2:5-8). Finalmente, Jesucristo está sobre todas las culturas, sin excepción, toda cultura, en su mejor o más mínima expresión, ha de ser sierva, bajo el señorío y designio de Dios en Cristo Jesús. En otras palabras, toda cultura ha de estar supeditada y sujeta a la superlativa superioridad de Jesucristo.

El Clero y el Laicado

Perspectiva Teológica y Misión Conjunta Del Clero y El Laicado (Pastoral Conjunta)

Afirmamos “el llamado” de los miembros del Cuerpo Pastoral (el clero), vocacionado y comisionado en misión conjunta, interdependiente y complementaria con todos los creyentes, para cumplir voluntaria e indiscriminadamente con el ministerio reconciliador de Jesucristo a través de El Sacerdocio Universal de El Pueblo de Dios, (laicado).

“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación Santa, pueblo que   pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las Tinieblas a su luz admirable” 2Pedro 2:9

Como organismo eclesial Cristo céntrico, concéntrico en sustancia y esencia doctrinal, pensamiento, testimonio y ejemplo pastoral y espiritual de la visión y misión redentora, intrínsecamente fundamentada en el propósito reconciliador, sanador y liberador revelado por Dios en Jesucristo (El Verbo); configuramos una pastoral que trasciende y resiste el exclusivismo hermético del profesionalismo clerical del neo-eclesiología Post-moderno. Por lo Tanto, somos una Iglesia que configura su identidad y ministerio pastoral fundamentado en la libertad, respeto e igualdad entre los creyentes, suprimiendo toda elite de clases y jerarquías clerical e institucional. En obediencia y respuesta al espíritu del Evangelio y el valor indesplasable de la vida; afirmamos y defendemos la libertad de conciencia como la diversidad de pensamiento cultural y teológico, dando espacio al diálogo y consenso deliberativo y democrático entre los creyentes. De esta forma, cultivamos e instamos el desarrollo intelectual e integral de la persona y su desarrollo académico, teológico y espiritual dentro del marco de las sanas   relaciones humanas. En la unidad funcional y creativa entre el clero y el laicado, reprimimos toda individualidad jerárquica y afirmamos la igualdad colectiva entre los fieles como la unidad corporativa y funcional de El Cuerpo de Cristo. Desde esta óptica teológica, el pastor, libre de paternalismo egocéntrico, coexiste como agente coyuntural entre los fieles, maestro en palabras y conducta, apóstol de la Verdad revelada en Jesucristo, evangelista de “noticia nueva” del Reino de Dios, ministro de los negocios Santos de la comunidad de creyentes, Consejero, y confidente, y atalaya de los valores y principios que dan credibilidad evangélica y orgánica a la Iglesia y su Clero. Por esto, el pastor, libre de creerse “Una figura Vicaria, se entiende así mismo como agente integrador y estabilizador de la vida y ministerio congregacional. Tanto el Pastor como los fieles en coexistencia libre, responsable y voluntaria, constituyen la síntesis del llamado Santo de Dios quien los vocaciona y comisiona a comunicar (sin trastocar), la vida, pensamiento, propósito y finalidad   de La Encarnación del Verbo: Jesucristo (La Palabra).

Aceptamos y afirmamos el llamado y vocación pastoral (clero) conjuntamente con la Santidad Sacerdotal de un pueblo (laicado), cuya identidad y credibilidad espiritual y moral de ambos, esta patentizada por el carácter, identidad mesiánica y divinidad de Jesucristo. El Laicado y la pastoral se conjugan en unidad testimonial y misional para proclamar en hechos y palabras   con una conducta depurada de intereses egoístas o personales, las virtudes eternas del Gran Pastor de la vida y la verdad liberadora; Jesucristo: El Verbo del Dios de La Paz…

Postura Teologica Sobre La Mayordomia Concepto – Diezmo Del Diezmo

Desde el principio de los tiempos en el Jardín del Edén Dios declaró a Adam y Eva mayordomos de toda su creación.

“Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creo. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1: 27-28

Es sobre este principio Bíblico que como hijos/as de Dios entendemos, definimos y aceptamos nuestra responsabilidad como mayordomos de todas las cosas que Él nos ha confiado y delegado como institución. Como Iglesia creemos que la mayordomía debe ser una de un carácter integral la cual no se limita al factor económico, pero que incluye también el buen manejo del tiempo, talentos, fe, servicio, y bienes, los cuales contribuyen al buen desarrollo y crecimiento de nuestra institución.

En el libro de Génesis leemos que Abraham en agradecimiento a Melquisedec le entrega el diezmo de todos sus bienes y le fue contado por justicia de parte de Dios y recibió bendición abundante. (Génesis 13:2) Fue a través de la acción de diezmar que la Biblia nos dice que Abraham después es bendecido abundantemente. Una acción que Abraham toma por el agradecimiento que el sentía por Melquisedec. Dios luego nos dice en:

Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramare sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

Como una Denominación auto-sostenible creemos y afirmamos que cada congregación miembro de la I.E.D.J.es responsable de contribuir a la misma con el diezmo del diezmo mediante el pacto de amor, misión y compromiso que nos une y el cual ayudara sustentar económicamente nuestra denominación.

 

La Cena del Señor

ORDENANZAS:   La fe Cristiana entiende que hay una serie de actos que Dios “Ordena” y requiere específicamente obediencia de los creyentes, y que Dios bendice a las personas que los cumplen, la mayoría de las tradiciones Cristianas utilizan la palabra “Sacramento”. Nosotros siguiendo el precepto de llamar las cosas por su nombre Bíblico, utilizaremos la palabra: ORDENANZA. Y aunque otras tradiciones Cristianas, reconocen: el bautismo, la Cena de Señor, el Matrimonio, y la Extremaunción, etc.

Nosotros reconocemos dos ORDENANZAS: El Bautismo ordenado por Cristo en Mt 28:19 La Cena del Señor, ordenada por Cristo, según expresada en 1Cor 11-23-26. Veamos…. La Cena del Señor

Se considera la segunda Ordenanza reconocida por nosotros a la luz de 1Cor 11-23-26. y según lo instituido por el Señor en los evangelios: Mateo 26:17-29, Marcos 14:12-25, Lucas 22:7-23 y Juan 13:21-30 ; Con base en lo enseñado en el Libro de los Hechos, “nosotros nos reuniremos el primer día de cada semana para celebrar la Cena del Señor.” (Hechos 20:7) A diferencia de otras tradiciones, nosotros creemos que no sólo el pastor oficia la Cena del Señor; los ancianos(as) y diáconos(as) toman parte activa en presidir la celebración, aún cuando el pastor esté presente. Creemos que el dueño de la mesa es EL SEÑOR…así que quien invita a la mesa es el Señor, hasta el ministro mismo o quien preside es un invitado a la mesa, en este orden de ideas, nadie puede excluir a nadie a participar de la cena.

Cada Creyente Convertido, debe saber que tiene la responsabilidad de examinarse a sí mismo ante Dios, en preparación para sentarse a la mesa; esta práctica se conoce como: “MESA ABIERTA”. En este sentido entendemos que la Mesa Abierta No significa participar de cualquier forma, participa aquel o aquella que ha experimentado el Amor Transformador de la cruz y está dispuesto a vivir en ese pacto de amor según lo descrito en 2 Corintios 5:17-21. LA CENA DEL Señor se hace en memoria del Sacrificio de Cristo en la cruz por nuestros pecados, y nos permite reafirmar el pacto de amor que nos une a Dios, y evoca las bodas del Cordero. Veamos Mt 26:29 y Apoc. 19:9.   Los elementos utilizados son solo simbólicos, y estos pueden variar dependiendo de los recursos y de la cultura eclesiástica de cada congregación. Nosotros NO creemos en lo conocido como “Transubstanciación”, implicando esto que NO se trata de comer y beber literalmente la carne y la sangre del Señor, respectivamente.

Nosotros, afirmamos que en la Cena del Señor:

  1. Proclamamos la muerte y la resurrección de Cristo, hasta que él venga.
  2. Celebramos el evento decisivo de nuestra fe.
  3. Afirmamos la presencia del Señor viviente en medio de la iglesia.
  4. Nos unimos como miembros de la familia de Dios alrededor de la mesa.
  5. Tenemos un momento de comunión personal con el Señor.
  6. Afirmamos nuestra unidad como cuerpo de Cristo.
  7. Proclamamos la victoria final de Cristo como Señor de la vida sobre las fuerzas de la muerte.
  8. Renovamos semanalmente el pacto que nos une al Señor y los unos con los otros.
  9. El mismo Señor es quien nos invita a participar.

 

El Bautismo

Postura Teológica El Bautismo

La Iglesia Evangélica Discípulos de Jesucristo (IEDJ), entiende que el bautismo cristiano tiene varios significados, y nuestra postura teológica lo evidencia, veamos:

1) El Bautismo es un Acto Bíblico: ¿Por qué razón bautizamos? - porque es un mandato de Cristo. (Mat. 28:19; Marc. 16:16). Y porque fue la enseñanza y praxis apostólica y de la iglesia primitiva. (Hechos. 2:38, 8:12, 10:47-48, 15:15, 16:22;

(1 Pedro 3:21).

2) El Bautismo es una Acto Personal: ¿A Quiénes son los que bautizamos?: A Todo el que cree. Esta creencia se da a nivel de la conciencia del creyente y lo evidencia su conducta, como fruto del arrepentimiento (Hechos 8:12; Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 2:38; Hechos 2:41). Practicamos el bautismo para adultos en sentido general. Por lo tanto, no practicamos el bautismo de infantes por dos razones obvias. La primera es que la ordenanza dada por Cristo requiere creer, primeramente. El bautismo es una consecuencia de la fe expresada en sus labios y creída en su corazón (Romanos 10:9-10); la Segunda en base a lo anterior; el bautismo infantil no parece ser una práctica bíblica; un infante no puede poner su fe en Cristo. Un infante no puede hacer una decisión consciente de obedecer a Cristo; un infante no puede entender lo que simboliza el bautismo en agua. Muchos cristianos que practican el bautismo infantil lo hacen creyendo que éste es el equivalente a la circuncisión en el Nuevo Pacto. Desde este punto de vista, así como la circuncisión unía a un hebreo a los dos pactos, Abrahámico y Mosaico, así el bautismo une a una persona al Nuevo Pacto de la salvación a través de Jesucristo. Este razonamiento es antibíblico. El Nuevo Testamento en ninguna parte vincula el bautismo con la circuncisión. Asimismo, en ninguna parte del Nuevo Testamento se describe el bautismo como un signo del Nuevo Pacto. Es la fe en Jesucristo lo que permite que una persona se una a las bendiciones del Nuevo Pacto (1 Corintios 11:25;

2 Corintios 3:6; Hebreos 9:15).

El bautismo es una expresión externa de un corazón arrepentido; este en sí mismo no salva. Se requiere que la persona crea a la obra salvífica de Cristo en la cruz; y por esta razón, el bautismo infantil no tiene cabida en la definición bíblica del bautismo o en el método bíblico del mismo.

En la práctica de la IEDJ, la edad mínima recomendable para bautizar es de doce (12) años.

3) La forma de nuestra práctica del bautismo: según el significado mismo de la palabra en su original griego, el bautismo lo practicamos por inmersión (1 Corintios 10:2; Marcos 1:10). Es también parte de la forma, realizar el bautismo en el nombre Trinitario, es decir, del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, según la ordenanza de Jesús, e instrucción dada a los discípulos en la gran comisión (Mateo 28:16-20). El bautismo en agua por inmersión es un paso de obediencia que debe ser hecho después del arrepentimiento, como una confesión pública de la fe en Jesucristo y la identificación con Él.

No importa si se es bautizado por inmersión, si vertieron agua o rociaron con ella; si no se cree, primeramente, en Cristo para salvación, el bautismo (sin importar el método) es inútil y sin significado alguno.

4) El Bautismo un Acto Simbólico: El bautismo es simbólico y simboliza la muerte y resurrección de Jesús: Por un lado, el bautismo representa nuestra identidad con el sufrimiento, la muerte, y sepultura de Jesucristo en pro de la humanidad, de esta manera, el bautizado expresa su anhelo de morir al pecado y a las obras infructuosas de la carne; y, por otro lado, expresa su aspiración a una vida novedosa; esto es, vida nueva en cuanto a las respuestas que le damos a la vida a la luz de las enseñanzas de Cristo. Los textos bíblicos que expresan el simbolismo del bautismos los encontramos en Romanos 6:3-4; Colosenses 2:12; y 1 Pedro 3:21.

5): El Bautismo es un Acto Comunitario: El bautismo es un acto de celebración pública: así como pública es nuestra confesión de Cristo; también público es nuestro arrepentimiento (griego - metanoia) y expresión de gratitud a Dios por la solidaridad inequívoca de nuestro Señor Jesucristo, en su máxima expresión de amor en sus actos redentores en la cruz y resurrección por todo el mundo, y en particular, por cada uno de sus seguidores.

6) Finalmente, el bautismo es la puerta de entrada al servicio cristiano: así la gracia de Cristo nos conduce hacia una vida de ministerio cristiano. También es la iniciación hacia una vida santa y piadosa